Incidencias, equipos, reparaciones, alquileres, stock, compras y ventas en un solo sistema — con el historial pegado al cliente y al equipo. Y cuando llega el momento de facturar, LibraDesk se lo pasa a tu sistema contable.
Contactar por WhatsApp Pedir acceso a la demoEl menú sigue el circuito de trabajo real, no el organigrama: lo que se abre a la mañana está arriba, y lo que se factura al final está al final.
Tickets con actividades, prioridad, sector y técnico asignado. Cada cambio de estado queda auditado con quién y cuándo, y el ticket puede consumir materiales del stock o derivar el equipo a service.
El calendario de las salidas: qué cuadrilla sale, a qué cliente y en qué vehículo. Es la primera pantalla del día, por eso encabeza el menú.
Ficha con CUIT, condición de IVA y sus sectores. La condición decide si los comprobantes salen con IVA discriminado o incluido, y el tipo de facturación distingue al cliente por servicio del de abono mensual.
Inventario de equipos por cliente con historial completo de movimientos: quién lo tuvo, cuándo, por qué y con qué incidencia. Ficha por equipo, garantías y trazabilidad de reemplazos.
El mostrador: el equipo entra bajo custodia y sale con su comprobante. Recepción y entrega quedan como dos papeles firmables del mismo episodio.
El paso por taller o por RMA de proveedor: apertura desde el ticket, seguimiento de los días afuera, cierre y un informe de servicio en PDF para entregarle al cliente.
Depósitos propios y de cliente, con transferencia de equipos en lote: "sacar estos doce del taller" es un solo movimiento, no doce.
Las cuadrillas, sus integrantes y los vehículos asignados. Es lo que alimenta la agenda: quién sale y en qué.
Administrador y staff con login propio usuario/contraseña, recuperación por correo, y registro de actividad y de accesos para responder "quién hizo esto".
El tablero operativo: incidencias por estado y prioridad, carga por técnico, equipos en service y lo que está demorado.
Seis reportes analíticos con filtros, resaltados y totales —equipamiento, incidencias por período, facturación, garantías por vencer, carga por técnico y movimientos— en pantalla y exportables a Excel.
Catálogo de productos, existencias por depósito y movimientos. El ledger es aditivo: un error se corrige con un ajuste, y el ajuste queda a la vista.
Órdenes de compra, recepción de mercadería que entra al stock, y egresos con estado de pago. Con el mismo padrón de proveedores al que se le manda un equipo a service.
Presupuesto en PDF que vence solo al pasar su fecha y se convierte en remito sin duplicarse. El remito es el documento que prueba la entrega — y el único que habilita a facturar.
El comprobante interno de venta, los recibos de cobro, el saldo por cliente y las listas de precios. Sin emisión fiscal: de eso se encarga tu sistema contable.
Contratos con precios con vigencia, activos propios colocados en el cliente, cuotas devengadas por período, visitas de mantenimiento programadas y actas de entrega y devolución.
El puente hacia tu sistema contable: el remito entregado viaja a la bandeja del otro lado y ahí se emite la factura. Ver integraciones.
Cada empresa corre en su propia instancia, con su propia base de datos aislada y sus backups. Las sucursales no se cobran aparte: son estructura de la empresa.
El sistema arma el comprobante con lo que efectivamente se entregó y lo deja en la bandeja de tu sistema contable, donde una persona lo revisa y lo emite. Acá no hay CAE ni numeración fiscal, así que nada se emite por accidente.
El sistema contable de la misma familia. Si tenés los dos contratados, se emparejan y el remito de LibraDesk aparece directamente en la bandeja de comprobantes pendientes de Contalibra, con el cliente ya identificado.
Si tu contador ya trabaja con SOS Contador, LibraDesk manda ahí. Es un destino nativo: se elige al configurar la instancia y no requiere que cambies de sistema contable ni de estudio.
El puente está hecho para tener varios destinos. Si el sistema que usás expone una API de comprobantes, se le suma un adaptador y LibraDesk factura contra ese, igual que contra los otros dos.
El puente falla cerrado: sin configurar el destino no se manda nada a ningún lado, y lo peor que puede pasar es que quede una fila de más en una bandeja, que se descarta con un click.
Elegís el plan que mejor se adapta a tu equipo y te damos de alta: tu propia instancia, con tu dominio y tu base de datos.
Sumás tus clientes, sus equipos, tus técnicos y tus sucursales. Si contratás Premium, también el stock y las listas de precios.
Abrís tickets, despachás cuadrillas, reparás, entregás con remito, y lo entregado se va solo a tu sistema contable.
La demo dejó de ser de acceso libre. Tiene una empresa de ejemplo cargada con datos reales de operación —clientes, equipos, incidencias, contratos y comprobantes— y a eso se entra con un código, no de una.
Por WhatsApp o por correo. Te lo emitimos al momento, a tu nombre.
En la pantalla de ingreso de la demo escribís el código y entrás, sin usuario ni contraseña.
Con el sistema entero disponible. El código tiene vencimiento, así que si se te pasa el plazo pedís otro.
¿Por qué con código? Porque la demo es un sistema completo y en funcionamiento, no una galería de capturas. Entregarla con código nos deja saber a quién se la mostramos y mantenerla cargada con datos que valga la pena mirar.
Sin costos ocultos. Cada empresa tiene su propia instancia y base de datos, y se pasa de un plan a otro sin migrar nada.
La mesa de ayuda completa: atender, reparar y dejar registro.
Lo mismo, más la visibilidad para dirigirlo.
La empresa entera: del ticket a la facturación, sin planillas en el medio.
Escribinos y te pasamos el precio según el tamaño de tu operación. Clientes, equipos, incidencias y usuarios nunca se limitan por plan: lo que cambia entre planes son los módulos, no el volumen.
Empezá hoy. Sin contratos de permanencia, sin instalaciones, sin complicaciones.
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